Luego de leer comentarios y opiniones en diversas tribunas virtuales, queda en evidencia que navegamos –si aún no hemos naufragado- en aguas contaminadas de lugares comunes. Siguiendo la línea aristotélica, entendemos por “lugar común” aquellas afirmaciones con las cuales se argumenta algo, pero sobre las cuales no se argumenta nunca. De hecho casi todas las explicaciones posteriores al triunfo de Sebastián Piñera -que el padrón electoral, que los díscolos, que la sociedad aspiracional, que el millón de empleos- responden a un lugar común: nada se argumenta respecto de estas tesis, pero se usan para explicarlo todo o casi todo.Los últimos treinta días, al menos cuatro casos han involucrado a funcionarios de Carabineros en hechos que investiga la justicia –robo en retail, rito de bautismo, sentencia del caso Catrileo y falso aviso de bomba- ¿Ha cambiado la percepción ciudadana respecto a esta institución?
La ciencia de la opinología haciendo uso de su enfoque metodológico, el lugar común, afirma que esos incidentes ejercen negativamente en la opinión pública porque los medios de comunicación de masas influyen en las audiencias. De hecho –dicen los cuentistas- basta que nos remitamos a los tratados de Chomsky, Galeano, Paul Lazarsfeld o la Escuela de Palo Alto que en cadenas circulan por Internet.
¿Es así o existen casos donde la opinión pública opera más allá de la influencia de los medios de comunicación?
La encuesta de Cieplan, indica que aún cuando los chilenos nos consideramos muy desconfiados de las personas (Solo el 10% dice "confiar en la mayoría de las personas") y de nuestras instituciones, tanto Carabineros como las Fuerzas Armadas se alejan de esa realidad. De hecho, en diversas encuestas - CEP, Cieplan, Libertad y Desarrollo, el PNUD y ProyectAmérica y La encuesta Bicentenario UC-Adimark- Carabineros, holgadamente, resulta ser la institución del país que despierta más confianza en la población: 57%. Curioso si consideramos que –en estos mismos sondeos- la delincuencia se ubica habitualmente entre el primer y segundo lugar de las preocupaciones ciudadanas y 2/3 de los noticieros comienza con una crónica roja. Lo anterior perfectamente podría haber deteriorado el reconocimiento que se tiene en Carabineros, pero justamente sucede lo contrario.
¿A que se debe que los chilenos y chilenas sientan cariño e incluso gratitud hacia Carabineros?
Buscar en las instituciones peor evaluadas -Partidos Políticos y el Poder Judicial- que alcanzan los mínimos índices de confianza (6% y 18% respectivamente), abre el camino hacia posibles respuestas. Ambas instituciones, en opinión de la ciudadanía, no cumplen con el trabajo encomendado, observan y hablan desde púlpitos extra-terrenales y habitualmente se ocupan de intereses particulares y desconocidos. Justamente estos atributos en positivo, son los que caracterizan a Carabineros: 1. Son profesionales 2. Cuidan los intereses colectivos y 3. Están en terreno (insito la opinión pública así lo señala)
La aparente inexistencia del soborno entre sus filas y la transparencia de las medidas disciplinarias, respaldan la imagen de un cuerpo uniformado altamente profesional. Su presencia en cada una de las actividades públicas y populares habla de la preocupación por los intereses colectivos (Carabineros está presente en todas las fondas del Dieciocho) evocando la sensación de seguridad (aún más si van acompañados de sus animales adiestrados)
Quizás el tercer punto, refleje mejor lo que a la gente le gusta de Carabineros: representa un genuino carácter popular porque está en todo el territorio y sus integrantes se vinculan, sin excepción, con la población humilde en algún momento de su trayectoria profesional. Están con las “botas puestas” oportunamente cuando se necesita de su apoyo.
Evidentemente que estas características contrastan con la clase política y su forma de ejercer liderazgos. Rasgos, también de la justicia, antagónicos respecto del aprecio de la gente hacia Carabineros. Ni la justicia, ni los partidos políticos “son del pueblo”, tampoco están donde “las papas queman”. Y donde el reconocimiento mutuo entre instituciones es prácticamente nulo, del efecto espejo mejor ni hablar.
Hoy cabe preguntarse si acaso el manoseado concepto de re-invención de los partidos políticos, que buscar ajustarse a los intereses ciudadanos, encontrará su respuesta en la única institución pública que genera confianza y aceptación entre los chilenos y chilenas.

1 comentario:
porqué ganó piñera: apuntes desde la sociología crítica bien podría ser el título de tu próximo post. Te animas?, me interesaría conocer tu opinión!
Salud!
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