
Que Marco Enriquez Ominami dejó de ser un fenómeno, es un hecho.
Sea por las torpezas de la concertación, sea por las capacidades del propio ME-O, lo cierto es que más de un 20% de los chilenos/as lo apoyan (1 millón de electores).
Si bien es cierto que la Concertación (coalición de gobierno comitió un gran error (cuyos artífices son los presidentes de partido Camilo Escalona -PS- y Pepe Auth -PPD-), al negarse a celebrar primarias para elegir a su candidato presidencial, tal y como lo había hecho en dos ocasiones anteriores. Dicha situación le entregó en bandeja de plata a Enríquez-Ominami el sentimiento antiestablishment y antipartido que existe hoy en Chile. Enríquez-Ominami no tiene partido pero sí cuenta con miles de partidarios. Se ha convertido en uno de los candidatos independientes de mayor éxito en América Latina, pase lo que pase, gracias a este último error de la Concertación, que seguramente nunca consideró que se trataba de un desacierto, y mucho menos de un autogol.
¿Se quedará en la raya Marco Enríquez-Ominami? Es muy posible que sí. Algunas encuestas lo muestran casi empatado con Frei; otras, ligeramente rezagado. Asimismo, ciertos sondeos sugieren que representaría una alternativa más poderosa contra Piñera en segunda vuelta que el propio Frei, ya que los votantes de la Concertación podrían ser más proclives a votar por Enríquez-Ominami que los de este último a hacerlo por Eduardo Frei. Si el joven iconoclasta sigue destacando en los debates como lo ha hecho hasta ahora; si no se le secan las fuentes de financiamiento -un riesgo innegable, sobre todo al final de una campaña-; si no se tropieza con sus réplicas improvisadas y en ocasiones irreflexivas, con su tendencia a evadir definiciones de sustancia (como se ha mostrado en algunos debates), y con sus lazos estrechos y no del todo aclarados con La Habana, a través del empresario Max Marambio, puede convertirse en el próximo presidente de Chile. Pero aunque se le pueda reprochar su falta de experiencia, de apoyos legislativos y de equipo de gobierno, su llegada a La Moneda, por alcanzar un sórdido 20% de votos, sería un gran acontecimiento para toda América Latina, pero sobre todo para Chile, un país que no es aburrido pero donde hoy los chilenos se aburren. Marco los sacudiría... de eso no hay duda.
