El panorama político chileno esta adormecido. Hace rato que no nada desde la asunción de Bachelet que no sea una alusión al transporte “público” urbano de Santiago. Los medios de comunicación, generadores de opinión pública, olvidan con vertiginosa rapidez el interés que despierta la reforma electoral y se trata con pasmosa superficialidad la reforma provisional, el plan auge de salud y la reforma a la educación municipal.
Como lo dice Galeano, “nunca la opinión pública estuvo tan informada y a la vez tan manipulada” Entonces no se formulan las preguntas más obvias: ¿en un negocio hay dividendos, quién se los está llevando? Vemos constantemente referencias al Transantiago y eso para bien de unos y para mal de otros los hace acumular dividendos políticos, a punta de rasguñar minutos en pantalla chica.
De cara a esta transantiaguitis, el tablero político parece bastante estable y tedioso: el gobierno está negociando préstamos millonarios con el fondo monetario internacional (post modernizando la deuda externa) para dar continuidad al sistema de transportes; se llevan al congreso proyectos “express” que intentan conseguir el financiamiento para estabilizar la tarifa; florecen los lobby desde el Poder Ejecutivo hacia el Legislativo para intentar persuadir (léase seducir) a los Honorables con suculentos “ofertones” de impliquen planes de inversión en sus territorios; se prometen vueltas de mano entre nuestros congresistas (mientras se soban la espalda en el eufemístico acto del espaldarazo criollo) perpetuando la cadena de favores que sellan acuerdos elitistas.
Para quien diga que no todo gira en torno a los autobuses albo-verdosos (Transantiago para los lectores extranjeros), porque existe incertidumbre de quién será el candidato a la presidencia represente de la Concertación, le digo que no desentumece la perspectiva descrita. ¿Por qué? Pues porque levantar nombres que le hagan la sombra al Berlusconi chileno a 2 años del sufragio es vano. Veamos los “candidatos. Salta al ruedo el Panzer de la OEA, aparece Capitán Planeta Lagos, Don Lalo versión 2.0 dice que está disponible y saca la voz la Chole (Bittar no da pa` más comentarios)
Ante este panorama tan predecible, ¿porque no anticipar? Anticipemos.
Quien crea que Joaquín Lavín ha desaparecido de la Política, se equivocan. Claro él aparece muy rezagado en las encuestas... ¡pero a 2 años de la elección interesan estas encuestas?! acaso nuestra opinión pública olvida que Joaquín fue 6 años candidato a la presidencia y que solo 6 meses antes de las elecciones fue opacado por Piñera.
O se olvidan que independientemente de quien sea el candidato representante de la Concertación, éste conglomerado tiene asegurado el 45% de votos a nivel nacional. Como la selección brasileña de fútbol: viene de baja a Chile y nos encaja 3 goles.
Entonces ¿qué podemos esperar de nuevo? pues a Lavín. Digo nuevo porque nadie se lo espera, porque de nuevo tiene bien poco.
Pues ojo con Lavín. No vaya a ser cosa que por querer acortar la brecha con Piñera, la Concertación esté creando su próximo verdugo. Quizás la Concertación enceguecida por la "amenaza" de Piñera, esté vistiendo a Joaquín Lavín con los ropajes que tantos dividendos a ella le han dado: tolerancia, respeto y trabajo por los más necesitados.
Lavín está latente y más vivo que nunca. Estado Unidos armó a Bin Laden en los 80 para librarse de los rusos en Afganistán. Hoy no lo puede desarmar, de hecho ni siquiera lo encuentran. No vaya a ser cosa que de tanto llevar a Joaquín a La Moneda, en 4 u 8 años más se convierta en su principal morador.
